23 de junio de 2013

Recuerdo la primera vez.
Caminabas, 
como si la vida no fuera contigo,
como un peatón cualquiera 
de una calle de Madrid. 

Recuerdo que solías sonreír
a quien te miraba, 
te costaba abrirte, sí,
supongo que a todos nos pasa. 

Es curioso,
hasta recuerdo aquella vez
que traté de besarte
y el cielo se me cayó encima.

Las fuerzas de la naturaleza
deben volar libres por el mar
y nadar desnudas en el viento.

-Casi lo olvido-

Pasó el tiempo contigo,
pero sin ti.
No quería un nosotros,
temía no saber honrarte.

Disfruté,
como disfruta un perro
de un hueso sin carne. 

Lloré,
como llora un niño
lejos de su madre. 

Llegué a querer creer
que no existías,
que no eras más que un invento
del mundo profano.

Incluso maldije tu nombre,
bendije el alcohol
y me vendí como el cobre. 

Pero no, 
no se puede vivir sin ti,
por mucho que te haya negado
ahora lo sé.

Por no alejarte,
Gracias
Amor. 

24 de mayo de 2013

En Enero nací;
Siendo en Febrero feliz;
De Marzo reposado;
Abril fue tragedia;
Más bella flor no hubo en Mayo;
Que Junio encendiera;
Lo que en Julio ardió;
Agosto, húmedo, se secó;
Septiembre deshecho;
Con Octubre sólo dos faltaban;
Noviembre un hueco y una luz;
Diciembre, fin.

22 de mayo de 2013

  Esta noche no os traigo un poema, os traigo un relato. El cuento de un pequeño nudo en la garganta que aprendió cómo desatarse, nos os hago esperar más...


   Érase una vez un pequeño Nudo en la Garganta -se parecía a esos carraspeos que hacemos al pronunciar alguna letra- que se sentía atado de pies y manos, incapaz de reaccionar ante cualquier problema a causa de estas ataduras. Su vida era monótona y aburrida, a veces tenía algún alto en la oscuridad y era capaz de vislumbrar la luz, pero nunca sabía cómo mantenerla encendida... 

   Un día, de repente, se dio cuenta de que la Tierra llevaba gorro y no uno ¡Muchos gorros! cada día uno diferente que hiciera juego con la estación por la que pasaba, tras observar a la Tierra durante un tiempo se dio cuenta de su melancolía, era Verano y ella seguía pensando en las flores y los insectos de la Primavera, melancólico como ella se decidió a entablar conversación ¿Qué podía perder? Al fin y al cabo nada tenía... Para sorpresa del Nudo en la Garganta la Tierra era más humana de lo que pensaba, muy cercana y viva a pesar de tanta tristeza. Conectaron muy rápido, tanto que las conversaciones entre ambos eran capaz de hacer que los pájaros cantaran y la música tomara forma sin acordes. 

   Pasó un tiempo y la Tierra vino a darle una buena noticia al Nudo en la Garganta: Se había dado cuenta que las estaciones no importaban, había algo presente durante todo el año que ella no había sido capaz de ver hasta ahora, el Mar. Feliz y risueño el Nudo fue a bañarse al Mar para agradecerle, sin que éste lo supiera, la felicidad que había llevado a su querida Tierra. El Mar lo abrazó como si no hubiera día en el que el Nudo no hubiera pasado a su lado, de nuevo la magia hizo de las suyas y conectó con el Nudo algo que jamás hubiera pensado conocer. 

   Una noche, después de todo un lluvioso día al lado de Tierra, Nudo la acompañó a ver a Mar, Nudo estaba nervioso pues era la primera vez que conocería a Mar formalmente. Para su sorpresa, un pequeño Búho de plumas rojizas y un Sombrero ajado pero encantador esperaban junto a Tierra a que Mar llegara, al principio Nudo solo se había fijado en que el Búho se colocaba con cariño el Sombrero de vez en cuando, pero no se atrevía a mediar palabra con ambos. Cuando Nudo parecía dispuesto a ello, el Mar irrumpió con fuerza en la escena, mirando a Nudo a los ojos y pidiéndole un favor que Nudo no podía rechazar.

   Nudo se armó de valor y, sin que él lo notase, las cuerdas que lo ataban ardieron y su nombre dejó de tener sentido pues, lleno con las palabras que Mar no podía pronunciar, le hizo saber a Tierra que los miedos de Mar serían desplazados con tal de tenerla como península en su interior. Tras este acontecimiento, Nudo se notaba extraño, menos frío y triste... ¿Acaso es esto la libertad? Se preguntaba. En efecto, Nudo ya no necesitaba llamarse así, pero no quería olvidar su pasado por lo que, para recordarlo, se hizo llamar Jota ¿Por qué Jota? Sencillo, si pronuncias esa letra con fuerza podrás notar cómo se hace bola en la garganta, igual que un nudo. 

   La moraleja es sencilla: El Mar y la Tierra se necesitan para vivir, los Búhos están más bellos con un Sombrero -y viceversa- y cualquier letra del abecedario es capaz de ser feliz. 

13 de abril de 2013

Escribir sobre un fondo blanco 
para sentirse reflejado al comenzar, 
para sentir las agallas de un combate
que tu pluma, la tinta y el papel
van a disputar.

No por escribir se siente,
pero sí por no sentir se escribe.

Tan fiero es el combate,
que en un poema no cabe
el dolor o la sangre
del cercenado corazón 
por la batalla sangrante.

Cual capitán de batalla te hayas solo
rodeado del sonido ambiente,
dejando que todo lo demás 
recorra a cámara lenta la escena,
mientras tú pereces ante un pedazo de papel
mutilado por las estocadas que asestaste.

Pasa el tiempo y las heridas del blanco
cicatrizan
dejando atrás aquella batalla librada
aquella tristeza enjaulada
ya sólo son manchas.


-que hieren cuando las repasas-

3 de abril de 2013

Ven,
tengo guardado para ti
un pequeño rincón en mi cama,
pequeño como tú,
pequeño para poder apretarnos
las ganas.

Ven,
que no te guardo rencores
al fin y al cabo
aprendemos de errores,
bésame y deja que llene
la cama de flores.

Ven,
no me andaré por las ramas
pues mi cuerpo está en llamas
de verte caminar,
sonríe y me bastará
con ver tu felicidad.

Ven,
prepara el salvavidas
entre gemidos iremos a nadar,
bucea, bebe y vive
este es el principio
de nuestro cristal.

En mi empeño no voy a cejar,
me sentaré aquí a mirar
como contoneas tus caderas 
y haces que la tierra se estremezca
pareciendo gemir;
me tumbaré
y le susurraré a tu pelo
que acaricie mis costillas
como sólo él sabe hacerlo;
te desnudaré
abrazaré tu piel 
con cada poro de la mía
dejaré que sean nuestros sudores
quienes follen.

¿A qué esperas?


Ven,
prepara el salvavidas
entre gemidos iremos a nadar,
bucea, bebe y vive
este es el principio
de nuestro cristal.

1 de abril de 2013

Llueve,
las hojas de los naranjos
que rozan el aféizar de mi ventana 
se hayan mojadas, 
mi mirada se escapa perdida 
entre las rendijas que dejan 
las gotas condensadas en mi ventana, 
cristal al cristal.

Humedades,
al fin y al cabo el juego trata de eso
¿No?
humedecer otros labios,
dejarse humedecer por sus piernas
bailar la humedad de tu lengua en su espalda.

¿De qué sirve crecer
si nos niegan la lujuria?
Pecado capital lo llaman
Capital necesidad les respondo
Querer irse y venir
Un continuo viaje que cuesta detener
La carretera es así de caprichosa
Como tú.

Mis días en ti se sienten verano;
cálidos, sudorosos, mojados,
pensarte y sentir erizarse mi piel
justo como cuando piso el mar
por primera vez en todo el año,
y así siempre. 

¿Imaginarse una despedida?
Merece la pena
solamente por el beso del reencuentro
por el abrazo que potencia mis latidos.

Si lo nuestro no es eléctrico,
que venga Thor y lo vea.

27 de marzo de 2013

Dejar de escribir o de ser, de vivir o ver ¿Qué sentido tiene seguir cuando no te quedan ganas? Es bastante extraño que, analizando mi trayectoria y filosofía de vida, tire la toalla pero las ganas dejaron de bailar con las letras. Quizá agoté mis fuerzas de querer sentir en el papel o quizá no es así como deba ser, no lo sé. Entendí mal tus palabras, puede ser, pero hasta aquí llegué, dígole adiós a la Literatura versada porque parece no ser lo mío. La prosa no termina de llenarme, puede que tenga la capacidad, sí, pero no las ganas. Porque todo es cuestión de tenerte ganas Literatura, no nos engañemos pues tú sabes que no es un adiós por mucho que insista en que lo sea, que se convertirá en hasta luego porque volverán las ganas de tenerte presente en mis ojos. Eh, no llores, sé que echarás de menos a este perro fiel que acudía a ti cuando más necesitaba a alguien, que era capaz de acariciar tus páginas en lugar de pasarlas, que mojaba tus hojas con lágrimas y sonreía cuando volvía a leer esas páginas arrugadas de sentimiento, este que ahora te pide un espacio para recapacitar si de verdad nos necesitamos o si sólo ha sido un juego del que ambos salimos tan heridos como maduros. Porque sí, maduré en ti cada vez que descubría la madurez que escondías en cada signo de puntuación, fuiste letra capital en mi entrada al huerto donde el pensamiento crítico es cultivado. Es gracioso ver que fui capaz de creerme poeta y no llegaba a filósofo de barra de bar, pero siempre es tiempo de rectificar, una retirada a tiempo es una victoria a largo plazo. 



Adiós.